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¡Feliz día, mi querida enfermera!

Escribe: Astierys

Este poema dedicado a ti está,
ángel de blanco vestida.
Tú, que proteges y cuidas por vocación a enfermos.
Tú, profesional de humanidad cálida y siempre abnegada,
tu apoyo invaluable con melodiosa voz y cantos.

Con guantes y mascarillas,
cánulas y algodones;
centinela de ambientes,
para la dolencia aliviar con tus dones.
Nuestras vidas auxiliando con tus amores,
cuando las heridas calmas con tus atenciones.

Majestuosas son tus manos,
encantadora enfermera esmerada,
salvaguardas de nosotros la sanidad.
Incesantemente, en tus vigías atenta;
porque en dedicaciones eres experta
pues la entereza es tu virtud.

Tú, que pintas sonrisas y entibias con tus miradas,
das aliento y de vivir muchas ganas.
Eres de manantial, agua fresca;
que das salud y de existencia contaminas.

¡Tú, de las enfermeras, eres la mejor!

 

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