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Pura coincidencia: un poema de Leonor Gil Ibargüen

Escribe: Leonor Gil Ibargüen

 

¡Pura coincidencia!

Dejó de ser,

como la lluvia

en ausencia de sus propias lágrimas.

 

Dejó de ser el invierno anhelante de una estación en verano.

Dejó de ser esa barca en el horizonte lejano,

se volvió fantasma alegórico de una prosa muerta.

 

Dejó de ser el sueño deseado

cuya materialización ahuyenta. 

Se fue despacio

como las palabras que ya no cuentan.

 

Dejó de ser la pasión

cuyas cuarenta y ocho horas ya no se recuerdan.

 

No es la inspiración del poeta,

mostró sin vueltas su falacia,

el deseo del objeto, no del alma.

 

Su mimetismo en estancadas aguas,

se denuncia.

Dejó su hedor

a cuesta de su engaño.

 

Un lecho falso,

apariencia, solo apariencia.

Otra vez se va el poeta,

se le dificulta el trasegar con tantas almas muertas.

 

Las mentiras del amor, la mascarada, 

la poca inteligencia, el desdeño cuenta.

 

Accidentalidad, el mal querer la deja.

Supremacía de la nada, posesividad, palabras intoxicadas, horas yertas.

 

–¡Dejó de ser, porque realmente, no era!–

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